La Vida del Toro en la Ganadería

EN QUÉ CONSISTE UNA GANADERÍA DE LIDIA

Una vacada requiere unas 200 vacas adultas reproductoras; físicamente consta de 15 a 20 cercados de pared o de doble alambrado electrificado, donde se van separando los distintos grupos de animales, una unidad de manejo, que estaría en el centro de la dehesa y donde estaría el grupo central a partir del cual se van separando individuos en los distintos cercados, y una plaza de tientas. Además, debe haber cobertizos abiertos de campo, distintos tipos de comederos y bebederos. 

RASGOS DISTINTIVOS DE CADA GANADERÍA

Además de su nombre propio (que suele coincidir con el de su fundador, el de sus herederos, el de su actual propietario o el del lugar en donde se halla ubicada), cada ganadería dispone en propiedad de tres rasgos distintivos:

- El hierro es la marca que, sobre la piel de las reses todavía jóvenes, se graba a fuego sirviéndose de un hierro candente, para que quede en ellas una huella indeleble del propietario al que pertenecen. Porherradero (o herraje) se entiende la acción y el efecto de dejar esta impronta en las reses de lidia, así como el momento y lugar destinados a hacerlo. Durante esta operación de herrar, que suele realizarse cuando el becerro cumple un año de vida, se aprovecha para grabar también a fuego sobre la piel de la res el número que la identifica entre sus hermanas de vacada, así como la última cifra del año en que ha nacido.

- La señal consiste en una muesca que se efectúa con una navaja en una o ambas orejas del animal. Se hace, por supuesto, sin anestesia y puede hacerlo cualquier trabajador de la ganadería, a pesar de que puede suponer el corte casi total de la oreja, dejando apenas el pabellón auditivo. Según el tipo de corte realizado (desgarradohendija,garabatohendidurahojahorcahorquillamedia lunapuertapunta de espadazarcillo, etc.), se establece la filiación de cada animal. Conviene recordar que algunos propietarios efectúan su señal en la papada del animal, dejando un trozo de piel colgante que se conoce como mamella o pinganillo. Ambas faenas se realizan durante el herrado de los becerros.

- La divisa se coloca en el morrillo de los toros unos segundos antes de que se les vaya a dar suelta para ser lidiados. Consiste en una o varias cintas de colores, unidas por uno de sus extremos en una especie de lazo redondo o escarapela, que se clava por medio de un arpón sobre la piel del toro. 

Al margen de estas tres marcas o señales visuales que identifican el ganado de cada propietario, las ganaderías poseen otros tres rasgos distintivos que completan su propia identidad:

-La antigüedad, que data de la primera vez que una ganadería lidia un encierro propio en la plaza de toros de Madrid.

-La procedencia, que viene a ser el árbol genealógico de cada ganadería.

-Por último, también se suele destacar en la ficha de identidad de una ganadería el nombre y la ubicación de la finca o dehesa en la que pastan sus reses. 

LAS EDADES DEL TORO

Añojo: Becerro de uno a dos años. Eral: Novillo de entre dos y tres años.
Utrero: Novillo de tres años. Cuatreño: Toro de cuatro años.

Toros desechados:

Desecho de cerrado
Toros considerados defectuosos como los tuertos, mogones (con un asta con punta roma) y despitorrados (algún asta rota).

Desecho de tienta
Los que, en la tienta, demuestran poca bravura y codicia (Lit).

APAREAMIENTO

El apareamiento se produce en invierno, y antes de esa fecha se tienen elegidos los lotes de vacas idóneos para cada semental, siendo cada lote de 20-25 si el semental está en periodo de prueba o es un animal viejo, y 35 como máximo para adultos que han superado el periodo de prueba y con edades entre 4 y 10 años. Cada lote se coloca en un cercado independiente. En los días anteriores al parto, las vacas dejan de comer y se aíslan del grupo. Durante los primeros días de vida del becerrillo se le clavan en ambas orejas los crotales y se le vacuna. A los 30-45 días de parir, la vaca es de nuevo montada por el toro y tras nueve meses volverá a parir otro becerro.

DESTETE Y DESAHIJADO

Los becerros se destetan entre los 5 y los 7 u 8 meses. Algunos ganaderos destetan a los tres o cuatro meses para que la madre pueda volver a quedarse preñada antes, si bien económicamente es más costoso y, en general, los ganaderos sólo los destetan antes de los 5 meses por problemas de clima o espacio y no como norma.

Si bien antes se herraba principalmente en invierno, ahora se lleva a cabo en cualquier época del año. A partir del herradero, los becerros pasan a ser añojos, con nombre, número de orden y guarismo del año marcados a fuego, así como con una señal en una o ambas orejas.

Para separar a las madres de las crías tradicionalmente se usaban, al menos, 4 jinetes a caballo y dos hombres a pie, un grupo en una esquina del cercado con un buey muy domado y con las vacas paridas (las vacas con crías) y otro grupo en la otra esquina con vacas viejas que conocieran la faena y la manada de bueyes. El trabajo consistía sacar de una en una a las vacas paridas de su grupo, y obligarla a galopar fuerte sin dejarla que se orientase ni que mirase hacia atrás buscando a su cría; la dificultad era que si los caballos adelantaban a la vaca o iban demasiado despacio, ésta solía darse la vuelta y volver a buscar a su cría. Actualmente se usan corrales y chiqueros destinados a tal efecto.

EL HERRADO

Actualmente pocos ganaderos continúan marcan a los animales en el suelo entre varios hombres, pisándole el cuello y agarrándole por patas y cola. Lo más habitual es que los animales sean herrados en un cajón metálico, en el que se inmovilizan con cadenas. Los hierros se calientan en un tubo de gas propano. 

Se hacen cuatro marcas: la de la ganadería, el número de orden, el guarismo del año y la marca o letra de la asociación a la que pertenece la ganadería, lo que implica usar cuatro o cinco veces los hierros. Los ganaderos llama al herrado “el bautismo de fuego” puesto que cada animal queda así identificado de por vida.


 

MARCADO DE OREJAS

Mientras son herrados, un operario de la finca procede al corte de alguna parte de una o de las dos orejas con una navaja. 

Algunos tipos de corte son los siguientes:

 

Una vez herrados, los animales se separan por edad y sexo.

TIENTA DE HEMBRAS Y DE MACHOS

Todas las hembras de unos dos años (eralas) y los machos seleccionados de dos o tres años (erales) pasan por la tienta como forma de selección de individuos en una ganadería. En esta prueba se mide su bravura; el ganadero es el juez, y la prueba es ejecutada por el tentador (generalmente el mayoral de la ganadería) y un matador de confianza del ganadero.

Tentadero de hembras

La tienta se hace en la plaza de la finca y las vacas pueden sufrir o no previamente el corte de las puntas de los cuernos, según el ganadero. Hay un picador con una puya de tientas (el arpón es más pequeño que el de la lidia para evitar lesiones graves a los animales) y dos toreros. El ganadero mira y toma notas; en función de la fuerza y la decisión de la vaca, le ordena al picador “pegarle o levantarle el castigo” (Lit.). Se hace a la vaca ir al picador y recibir los puyazos unas cuatro o cinco veces y si no hace nada considerado “feo” por el ganadero (escarbar, recular o mover la cara) habrá pasado la primera prueba y será toreada; primero por un torero profesional, y una vez el ganadero ha tomado nota, pueden torearla los capas y los aficionados como entrenamiento o diversión.

Al terminar, a las aprobadas, se les curan los puyazos, se les cortan los pitones y el pelo del extremo de la cola, y se las lleva con el toro que las corresponda. A las desechadas se las vende o se las lleva al matadero.

En una ganadería establecida, no debe pasarse del 10% de vacas aprobadas. En el caso de estar empezando o necesitar ampliar la ganadería, se pueden dejar un máximo del 50% de las vacas, usándose las hembras de menor bravura sólo para parir machos, matándose todas las hembras que paran, sean como sean.

 

Tentadero de machos

El tentadero de machos puede hacerse en campo abierto, en el que se tentarán todos los machos, o en la plaza, en la que se tentarán sólo los machos previamente elegidos.

No siempre están de acuerdo los ganaderos en el tentadero de machos; para unos, el toro debe llegar a la lidia totalmente virgen para evitar cualquier resabio. Un toro avisado (toreado previamente) debe quedar invalidado para la lidia, porque llega a conocer los engaños y comienza a buscar el cuerpo. Por lo tanto, la tienta de los machos se reduce a la prueba con el picador, sin que intervenga capote ni muleta. 

Tentadero de machos en el campo: acoso y derribo

En campo abierto se usa la técnica del acoso y derribo, muy habitual en Andalucía, y que requiere un espacio abierto sin árboles suficientemente largo, llamado “corredero”. Se ponen dos grupos de bueyes en los extremos y el garrochista (un jinete a caballo que lleva una larga vara de madera con una puya en el extremo) sacará a un becerro del grupo en el que está, el cual correrá hacia el otro grupo; el amparador (otro jinete a caballo también con una vara larga) fuerza la carrera del novillo pegándole palos sobre el lomo. A los 400 o 500 metros, el animal cansado y al galope, es obligado por el amparador a girar a su derecha, momento en que el garrochista derriba con la garrocha a animal, empujando y levantando sus cuartos traseros. Así varias veces hasta que el animal “da la cara”; entonces ambos jinetes se retiran y dan paso al picador, quien lo picará con la puya varias veces, hasta que el ganadero lo estime conveniente, momento en que es llevado al grupo de bueyes.

 

Es aconsejable que la tienta de machos se realice en campo abierto, en su hábitat natural, ajena a corralones, portones, burladeros o tapias que se pueden grabar en la memoria del becerro y puedan echar a perder la corrida cuando sea toro. La prueba de bravura comienza por el derribo del animal, precedido por el juego de hacerlo correr hacia la querencia, donde le esperan las picas. El picador deberá colocarse de tal forma que deje libre su camino natural, tal como lo hace en el ruedo: el becerro entonces es libre de irse o quedarse y pelear. En las dos o tres veces que entra al caballo, el ganadero, al igual que en la tienta de hembras, observará si eral es fijo, si duda en arrancarse, si escapa, la distancia a la que embiste, si embiste de frente o de costado, su galope, si trota o se viene andando, si se estrella contra el peto o se frena; si humilla o lleva la cara alta, si empuja con fijeza o cabecea.

Tentadero de machos en la plaza: elección del semental

El tentadero de machos en la plaza de la finca se lleva a cabo exclusivamente con los machos que el ganadero cree que pueden valer como sementales. Por lo tanto, antes de explicar el tentadero de machos en la plaza, conviene saber el proceso de selección previo que han pasado esos machos.

La elección del semental es una de las decisiones más importantes que toma el ganadero; la falsa idea de que los toros que son lidiados en las plazas han pasado su vida rodeados de vacas se contrapone con la realidad, en la que un número muy bajo de machos de cada ganadería son utilizados como sementales y no para la lidia. 

La elección inicial del semental se lleva a cabo de entre los erales (dos a tres años) y puede hacerse de dos formas; la primera es buscar a los machos que mejor “juego” dieron en campo abierto, en el acoso y derribo, y de entre ellos ir al campo y escoger los que mejor tipo tienen, los que son físicamente perfectos. La segunda forma es mediante el estudio de los libros genealógicos, para así elegir individuos que reúnan las condiciones de limpieza de sangre, es decir, que en sus familias, tanto por parte de madre como de padre y por lo menos en 5 generaciones no haya habido ningún individuo defectuoso o desechado por ningún motivo. Cuando esto ocurre, se va al campo y se comprueba igualmente que el animal sea físicamente perfecto.

Lo habitual es combinar ambos tipos de elección, es decir, estudiar los libros genealógicos y, de entre los individuos de “sangre limpia” estudiar las notas sobre su comportamiento en el acoso y derribo, así como en el marcado a hierro y en los saneamientos anuales. Si todo es perfecto y el animal físicamente también lo es, se puede preseleccionar. Estos individuos preseleccionados, no más de cinco o seis, son separados del grupo y serán llevados, de uno en uno, a la plaza de tientas.

En ella está el picador y los tentadores, que son los encargados de “sacar” al toro del caballo, es decir, llamar su atención una vez se considera que ha pasado el tiempo suficiente recibiendo el puyazo mientras embiste al caballo. Se le “saca” varias veces al centro de la plaza (utilizando ramas para llamar su atención y nunca el capote) para ver si vuelve a embestir a pesar de los puyazos anteriores. 

El eral recibirá tantas puyas sean necesarias hasta que evidencie su falta de cualidades. A los que no gusten en la tienta, se les usa para corridas de novillos. 

En caso de que muestre clase y bravura durante ocho o nueve puyazos se le quemará (invalidarlo para su lidia en corridas o novilladas), utilizando ya los capotes para pararlo y colocarlo en suerte (volver a ponerlo en las zonas centrales de la plaza para que vuelva a embestir al caballo y a recibir otro puyazo), hasta que tome doce, quince y hasta veinte puyazos, en los que no deberá hacer nada “feo”, como lo describe el investigador español Santi Ortiz. Después se torea con la muleta, donde tendrá que demostrar clase, fijeza y claridad y donde, a pesar de los puyazos anteriores, no podrá quedarse quieto ni desfallecer (Lit). 

Si no lo hace, irá de cabeza al matadero, ya que este toro no puede ser lidiado porque ya sabe lo que es un capote y podría recordarlo y ser peligroso. Si lo logra, se le cura y se le pone con 10-20 vacas. Tras el apareamiento se le retira y se esperan dos años para ver el comportamiento de sus hijas en la tienta. Se espera un año más y se ve el comportamiento de sus hijos cuando sean lidiados como utreros en novilladas. Si son todos buenos, se puede usar ese macho como semental de plantilla. Si alguno de sus descendientes no es bueno, no puede usarse y se llevará al matadero. 

BIBLIOGRAFÍA:

CRUZ SAGREDO, Juan. El Toro de lidia: en la Biología, en la Zootecnia y en la Cultura . Ed. Junta de Castilla y León. Consejería de Agricultura y Ganadería, Salamanca, 1998.

MARTÍN APARICIO, J. C. Ganadería de lidia, cubrición, parición, el semental. Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León.www.cetnotorolidia.es

MARTÍN APARICIO, J. C. Destete, ahijado, herradero. Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León. www.cetnotorolidia.es

MARTÍN APARICIO, J. C. Instalaciones necesarias en una ganadería de lidia. Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León.www.cetnotorolidia.es

MARTÍN APARICIO, J. C. Tentadero de hembras y machos. Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León. www.cetnotorolidia.es

Unión de criadores de toros de lidia: www.toroslidia.com