El Toro de Lidia

ORIGEN DEL TORO DE LIDIA

Existe gran controversia al respecto pues no responde a una cadena filogenética precisa y única; las formas prehistóricas que dieron lugar a las actuales razas de ganado vacuno han desaparecido y las teorías que pretenden explicar la ascendencia de las mismas son muchas, de manera que hay varias hipótesis. Esto es algo común en las especies, subespecies o razas domésticas, debido fundamentalmente a que el hombre ha seleccionado positivamente las características más beneficiosas para él (que no tienen por qué concordar con las más adaptativas) y ha transportado a estos animales por todo el mundo a lo largo de la historia.

El antecesor común de las razas bovinas domésticas (género Bos) fue el Uro o auroch (Bos primigenius), que habitaba en Europa en el periodo Pleistoceno (Era Cuaternaria) y que se fue extendiendo paulatinamente hacia el Mediterráneo. Este Uro era un toro de gran alzada, con dimensiones notables, 1 ó 2 metros de altura, y dotado de grandes cuernos, con variadas vueltas que acababan, finalmente en puntas ligeramente hacia arriba. Su capa generalmente era negra, dotada de una franja blanquecina a lo largo del dorso, pelo blanco, rizado entre los cuernos.

El Centro Etnográfico del Toro de Lidia asume que éste procede tanto del Bos
taurus primigenius
, poseedor de una gran corpulencia, como del Bos taurus brachyceros, de talla reducida.

¿EXISTE UNA RAZA DE VACUNO DE LIDIA?

La definición del prototipo racial para el vacuno de lidia plantea numerosas, dificultades, debido a que esta raza se ha seleccionado hacia la bravura, hacia la idoneidad para la lidia, dejando como secundarios los aspectos morfológicos o externos que, de hecho, varían notablemente.

Debido a esta diversidad la primera pregunta que se nos plantea es: si el ganado de lidia constituye o no, una raza.

La Real Academia de la Lengua define el concepto de raza de la siguiente manera : “cada uno de los grupos en que se subdividen algunas especies biológicas y cuyos caracteres diferenciales se perpetúan por herencia”.

Los defensores de la raza bovina de lidia aluden a que, a pesar de la altísima variabilidad de los caracteres morfológicos (perfil cefálico, proporciones corporales, capas, etc.), debida a que toda expresión morfológica ha sido válida siempre que el umbral de agresividad fuera aceptable, sí hay una uniformidad funcional y una imagen propia, aunque muchos reconocen que siendo etnológicamente ortodoxos, no constituiría una raza como tal. Sin embargo, sería la única raza definida por sus rasgos funcionales, algo no definitorio y más propio del carácter de los individuos según los detractores del concepto de raza de lidia. De hecho, la necesidad de las “tientas” en las ganaderías sería consecuencia de que no todos los individuos nacidos de madres “bravas” y padres “bravos” poseen esa bravura y deben ser, por lo tanto, descartados.

Por lo tanto, en caso de reconocer la raza de lidia (pensamos que no tiene tanta importancia si es una raza propia o no) debemos asumir que la única característica común es su aptitud para la lidia, la “acometividad”, encontrándonos con animales por lo demás muy diferentes. Prueba de ello son los trabajos presentados por algunos investigadores (Vallejo et al., 1980; Cañón et al,. 2005) que mediante el estudio de grupos sanguíneos, en el primer caso, y de marcadores moleculares, en el segundo, han dado cuenta de las distancias genéticas existentes entre distintos encastes y ganaderías.

El dimorfismo sexual es más acusado que en otros tipos de vacuno, fruto de la selección de machos grandes y musculosos. La altura a la cruz es muy variable de unas ganaderías a otras, pudiendo señalar como cifra medía 90-110 cm para las hembras y 120-130 cm para los machos. El peso como termino medio ronda los 250-350 Kg. en las hembras y 450-600 Kg. en los machos en función de la ganadería.

La casta se identifica como el genotipo del animal, el origen de cada individuo. El encaste es el conjunto de animales que pertenecen a una o varias ganaderías, comparten el mismo origen genético y poseen unas características zootécnicas y comportamiento comunes. Los distintos encastes se han formado a través de la selección realizada a partir de las castas fundacionales de procedencia, o a partir de diversos cruzamientos entre castas o encastes del mismo tronco.

El prototipo de cada encaste aparece en el Real Decreto 60/2001 de 26 de enero, publicado en el BOE nº 38 de 13 de febrero del 2001, por lo que no se ampliará esta información.

Nota: No le damos más importancia al hecho de que sea o no sea una raza; plasmamos la información lo más objetivamente posible para ampliar los conocimientos de las personas no familiarizadas con el mundo taurino, pero gran parte de esa información, si bien es relevante para los taurinos, no lo es para nosotros y nosotras, como es el caso de la raza.

PSICOLOGIA Y COMPORTAMIENTO DE VACAS Y TOROS

Con respecto a su percepción, para los bovinos es más importante su vista que su oído, pueden distinguir colores y ver en profundidad (perciben mejor las líneas verticales que las horizontales) y mientras comen hierba pueden ver permanentemente el horizonte. En general son animales muy sensibles a los movimientos y contrastes de luz, por ello, y a pesar de su gran curiosidad, basta una sombra en el suelo para que no quieran acercarse a esa zona o para tener miedo. Todos, y especialmente los terneros, sufren mucho estrés cuando son llevados a lugares que desconocen o no les son familiares (como cuando son transportados en camiones de una granja a otra, de una finca a otra, hacia los pueblos en fiestas, los cosos de las capeas, las plazas de toros o el matadero).



Las vacas tienen un buen oído y son muy sensibles a los sonidos agudos; de hecho son capaces de percibir sonidos de frecuencias altas inaudibles para nosotros (mientras que nosotros podemos percibir sonidos de frecuencias de hasta 3.000 Hz ellas son sensibles a sonidos de 8.000Hz). Al igual que sucede con las sombras o los sobresaltos, el ruido repentino les provoca estrés -mientras que la música tranquila a un volumen moderado reduce su miedo.

Además de todo esto, las vacas también pueden sentir el tacto más sutil sobre su piel, como cuando una mosca se posa sobre su cuerpo, imaginémonos lo que sienten cuando les taladran la oreja para ponerles identificadores, cuando les marcan con hierros al rojo vivo o cuando les cortan parte de las orejas como señal, por no mencionar la divisa, banderillas, puyas y espadas de la lidia. 

En libertad estos animales pueden llegar a vivir unos quince años. Disfrutan estando tranquilos, cuidando y queriendo a los suyos, pastando en sus lugares favoritos y tomando el sol. Su vida puede parecernos aburrida a nosotros pero ellos disfrutan enormemente con estas actividades.

Son muy sociables y les gusta pasar su tiempo con otros individuos de su especie, los cuales son tan diversos en personalidad y preferencias como cada uno de nosotros, tímidos, sociables, aventureras o recelosas de los suyos.

Cada vaca o toro puede reconocer a más de cien individuos diferentes y eligen líderes de sus grupos basándose en la inteligencia de estos. Estudios de la Universidad de Bristol mostraron que las vacas y los toros tienen amigos más íntimos y otros menos íntimos al igual que tenemos los humanos, que cuidan y lamen a quienes quieren o a aquellos con quienes tienen confianza y que cuando están alimentándose o descansando suelen sincronizarse entre ellos para hacerlo a la vez.

La relación entre la madre y la cría son especialmente fuertes, y empieza cuando la madre se aparta del grupo para dar a luz a su cría. Una vez nacida, la madre empieza a lamerla y con ello se va familiarizando con el olor de ésta. A las madres les gusta dormir junto a sus hijos, cuidarles y protegerles. Las vacas explotadas por su leche lloran durante días cuando son separadas de sus crías, muchas de ellas se separan de las demás durante semanas para estar solas y recuperarse del duro golpe que supone alejarse de sus bebés. Durante ese tiempo se mantienen aletargadas y tristes y no es raro ver cómo otras vacas del grupo tratan de acercarse a ella para animarla. Las vacas de las ganaderías de lidia pasan más tiempo con la cría, pero aún así, el momento de la separación es muy traumático y ésta se fuerza con jinetes y personas a pie que obligan a la madre a correr fuera del grupo y separarse de su cría.

 

El sufrimiento que la separación de sus madres supone a las crías es comparable al que padecería un bebé humano al ser separada de su madre. Cuando son aislados, estos animales se estresan y está demostrado que los toros criados por separado no alcanzan a desarrollar relaciones sociales normales con otros animales y a veces se vuelven agresivos.

Los toros y vacas son animales que pueden recordar acontecimientos durante un largo periodo de tiempo, recuerdan sus hogares y casi siempre encuentran sus sitios favoritos. Tienen una gran memoria espacial, pueden recordar rutas migratorias, lugares donde encontrar agua o las mejores zonas de pasto donde comer así como dónde dejaron a su ternero mientras pastaban.

Multitud de expertos en comportamiento animal aseguran que las complejas vidas sociales que establecen esos bóvidos entre ellos y su memoria hacen que sean capaces de tener amistades durante toda su vida, así como enemistarse y mostrarse recelosas con aquellos animales que les han tratado mal a ellas o les han hecho daño a algunos de los suyos. También tienen la capacidad de preocuparse del futuro, de lo que las ocurrirá a ellas, a sus familias y a sus crías; además aprenden, como muchos otros animales, a mantenerse alejadas de aquello que les puede causar dolor como las vallas eléctricas o los humanos.

¿UNA PERSONALIDAD PROPIA DEL TORO DE LIDIA?

La única particularidad de la raza de lidia, si es que ésta existiera, es la “bravura”, especialmente en los machos. Tomando información de los ganaderos de lidia, las personas que mejor puedan conocer la psicología de sus animales (aunque la información esté sesgada y su visión no siempre concuerde con la realidad sino con su forma de interpretar los comportamientos de los animales, pensamos que son la fuente de la que se puede extraer más información).

Las sensaciones en el toro son muy intensas, especialmente las del olfato y oído. En el lugar en que haya muerto un toro y se haya dejado corromperse, pasan tres y cuatro años y todas las reses que por allí transitan huelen y muestran darse cuenta del hecho. El menor ruido que se haga en la dehesa o en la plaza pone en guardia a la res, cuya actitud expectante demuestra su inquietud. Cualquier objeto brillante o de colores vivos le asusta o espanta, si bien la vista no esta tan desarrollada en el toro como en otros animales salvajes. No responde de la misma manera a los distintos colores, pues los grises, verdosos y azules pálidos hieren su sensibilidad mucho menos que los rojos y amarillos. Las capas de los caballos le afectan de muy diversa manera, excitándole más los blancos, después los negros y por ultimo los castaños y alazanes, que son los pelajes del caballo y de casi todos los animales salvajes. Como regla general puede sentarse que los colores corrientes en la naturaleza son los mejor tolerados por el toro, como por todos los animales.

El frío y el calor también afectan al toro, que busca la sombra y lugares frescos en el verano, escarbando la tierra húmeda, que se echa sobre el lomo. Cuando hace frío escogen los sitios mas soleados y resguardados, y cuando llueve se cobijan en los lugares altos o cubiertos de arboleda.

Los toros son animales bastante emotivos, y los actos de la imaginación y percepción son fenómenos psíquicos que el toro efectúa continuamente. Puede sentir simpatía o antipatía por lugares y personas, lo que los ganaderos llaman querencias. La simpatía va asociada a sensaciones gratas que haya vivido o que le proporcionen, dejándose en mucos casos acariciar por niños.

Les agrada no variar de cama, comen en el mismo sido siempre y, recordando los lugares vividos por ellos, recorren distancias enormes, volviendo a sus dehesas, cuando son separados de ellas y pueden hacerlo, con una facilidad para recordar y reconocer caminos y sendas que el hombre no tiene.

Lo mismo que en la percepción, los sentimientos en el animal serán tanto mas ricos en combinaciones de elementos emocionales cuanto el animal sea mas viejo y experimentado y haga vida mas varia e intensa.

Las emociones son exteriorizadas por el toro por medio de las actitudes o gestos que constituyen su forma de expresión; a estas actitudes y gestos hay que sumarle la comunicación que lleva a cabo con su mugido o bramido; éste tiene múltiples modalidades de intensidad y tono, expresando lo mismo el amor maternal de la madre que llama al ternero, celos, demanda de ayuda, la ira de un toro que huye o que desafía a su contrincante o el dolor que les produce una herida.

LA BRAVURA

El toro, como todos los rumiantes, son animales no preparados para atacar sino para huir de los depredadores, por lo que en la naturaleza el toro no ataca a otros animales ni a las personas. Estos animales necesitan largos tiempos de reposo cada día para volver a masticar e insalivar los alimentos previamente ingeridos, por lo que su naturaleza es tranquila (Sanz Egaña).

El toro en manada nunca embiste, siempre huye, ya que es un animal asustadizo y poco dispuesto a la lucha. Cuando el toro se ve solo y está cercado y acosado, sin forma de huir, lo cual le produce un gran estrés, entonces utiliza la única defensa de la que dispone, las astas (Sanz Egaña).

En las ganaderías se seleccionan artificialmente aquellos animales hipersensibles para la acometida, haciendo del toro bravo un ser anormalmente nervioso, al que además se le somete a persecuciones y ataques a lo largo de su vida para incrementar su respuesta.

 
Toro de lidia y caballo jugando


FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

www.ganaderoslidia.com

Publicaciones del ganadero de lidia Juan Carlos Martín Aparicio Centro Etnográfico y Bibliográfico Virtual del Toro de Lidia http://www.cetnotorolidia.es/opencms/opencms/index.html

BAILEY, D. W., RITTENHOUSE, L. R., HART, R. H. y R. W. RICHARDS. 1989. Characteristic of spatial memory in cattle. Appl. Anim. Behav. Sci. 23:331-340

CRUZ SAGREDO, J. El Toro de lidia: en la Biología, en la Zootecnia y en la Cultura. Ed. Junta de Castilla y León. Consejería de Agricultura y Ganadería, Salamanca, 1998.

EWBANK, R. 1968. The behavior of animals in restraint. En: Fox, M.W. (comp.) Abnormal Behavior in Animals. W.B. Saunders, Filadelfia, Pennsylvania.

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REAL DECRETO 60/2001, de 26 de enero, sobre Prototipo Racial de la raza bovina de lidia.

RODRÍGUEZ MONTESINOS, A. La Raza de lidia en Castilla y León . Ed. Junta de Castilla y León.Consejería de Agricultura y Ganadería, Segovia, 2005.

SANZ EGAÑA, C. Historia y bravura del toro de lidia. Ed. Espasa Calpe. Col. Austral. Madrid, 1958.

VV.AA. Prototipos raciales del Toro de Lidia . Ed. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Madrid, 2002.

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