Ha empezado la temporada taurina en Madrid. Cientos de toros van a ser asesinados en las proximidades de nuestras casas. Si queremos acabar con esta práctica, será necesaria toda nuestra convicción, difusión, acción y creatividad.

Sólo en la Plaza de Toros de las Ventas, según los datos que muestran en su página web (www.las-ventas.com), esta temporada taurina contará con 65 días en los que se desarrollan festejos tales comonovilladas con y sin picadores, corridas de toros, corridas de rejones y recortes, entre otros. Algunos de estos espectáculos están comprendidos en la feria de San Isidro (en el mes de mayo) y la Feria de Arte y Cultura (en el mes de junio).

Esta feria supone, por tanto, la muerte de miles de toros no sólo en Madrid, sino a lo largo y ancho del Estado español. Según los datos de la Estadística de Asuntos Taurinos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en el año 2012 se realizaron un total de 14.004 festejos taurinos de diversa índole en todo el Estado español.

Además, se está produciendo una ofensiva taurina a nivel institucional a través del llamado Plan PENTAURO de 2013, que tiene como objetivos la protección de la tauromaquia y la renovación de su imagen en la sociedad, ensalzando su valor como tradición e insistiendo en su carácter artístico y cultural. El plan PENTAURO está tratando de fomentar la asistencia del mayor número de personas a los eventos taurinos, promoviendo también el funcionamiento de escuelas taurinas para niñ@s, aumentando su presencia en los medios de comunicación y reduciendo costes para que se de una mayor accesibilidad a dicho espectáculo entre l@s trabajador@s y l@s más jóvenes. Entre sus propuestas está también la de una mayor internacionalización de la tradición.

Frente a esta situación, queremos hacer visibles las razones éticas que nos llevan al rechazo de estas prácticas. En las plazas, los toros son estresados, agotados, heridos y, finalmente asesinados. Se les obliga a formar parte de una lucha de la que no pueden escapar. Oponerse a la tauromaquia es una cuestión de ética y de justicia: que una práctica sea considerada artística o lleve realizándose muchos años no la legitima, por el contrario, estamos segur@s de que tenemos una responsabilidad moral para con el animal que la padece. Esta práctica es una manifestación más del especismo, es decir, la discriminación hacia los demás animales en base a su especie, que pasa por obviar su capacidad de sentir y sus intereses.

Considerar los intereses del toro, sentenciado a sufrir y morir para el entretenimiento de algun@s, nos lleva a desaprobar prácticas opresivas que generan dolor y muerte a miles de individuos al año. No aceptamos la idea de que la diversión de un@s esté por encima de la vida de otr@s, sólo por el hecho de no nacer human@.

Frente a injusticias que anulan la libertad de los demás animales, nos sentimos llamad@s a la repulsa, a la oposición activa y comprometida, a la muestra de nuestro rechazo a través de la palabra y la acción. Esta situación no acabará por si sola, será necesario todo nuestro esfuerzo en esta contraofensiva antitaurina, de manera que podamos precipitar el fin de este espectáculo. Hasta la abolición.

Para combatir esta realidad, hemos pensado en algunas opciones que podemos llevar a cabo para mostrar nuestro rechazo, seguro que a ti se te ocurren muchas más:

*Compartir información sobre este tema con familiares, conocid@s y amig@s.

*Exteriorizar nuestro rechazo a través de una pancarta en nuestra ventana/balcón, difundiendo en la calle a través de pegatinas o carteles.

* Señalizar y visibilizar los lugares que se lucran, enriquecen y divierten a costa de la vida de los animales.

* Boicotear y dejar de consumir productos de empresas que promocionan y financian eventos taurinos.

* Procurar que nuestra zona (barrio, trabajo, centro de estudios…) sea “declarada” Zona Antitaurina.

* Participar en/ montar actos de protesta y difusión antitaurina.

* Cualquier idea que se te ocurra, según tus posibilidades, intereses, creatividad…

FRENTE A LA TAUROMAQUIA, MUESTRO MI RECHAZO.
Oponerse a la esclavitud animal no es una cuestión de gustos, sino de ética, justicia y urgencia.
Nuestro silencio perpetúa la tortura, nuestra acción puede detenerla.

 


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